¿Quienes somos?
El Ministerio Juvenil inició en el año 1985 con la misión de manifestar el amor de Dios a través del servicio en retiros juveniles de fin de semana. Este es un Ministerio con una misión y un propósito guiados por el Espíritu Santo. Los miembros provienen de diferentes parroquias en el área tri-estatal y fueron llamados y escogidos por Dios para realizar un servicio de total entrega a los jóvenes de diferentes partes de los EEUU y Latinoamérica que acuden al Centro Católico Carismático para un encuentro con “El Creador.”
El Ministerio Juvenil está a cargo de la renovación carismática para jóvenes en la Arquidiócesis de Nueva York. El Obispo Josu Iriondo ha sido el director espiritual del ministerio por más de 15 años. Como director de la Renovación Católica Carismática, el Monseñor Iriondo ha contribuido de manera muy especial en el desarrollo y crecimiento del Ministerio Juvenil.
El Ministerio Juvenil ha tenido desde sus inicios la misión de servir a Dios y mostrarle su rostro a miles de jóvenes sedientos de su amor. Estos jóvenes no solo llegan a conocer un Dios vivo cara a cara sino que también salen con las herramientas necesarias para tomar decisiones firmes y sabias.
Aparte de preparar las enseñanzas, los dramas y asegurarse que todos los aspectos de los retiros estén intactos, el Ministerio organiza marchas mensualmente para destacar el respeto por la dignidad de la vida. Estas marchas se realizan en frente de clínicas de aborto y por medio de la oración muchos han dicho “si” a la vida y “No” al aborto. Además, el ministerio organiza talleres de formación para jóvenes que sienten el llamado de ser líderes en sus parroquias. Estos talleres se llevan a cabo el primer sábado de cada mes en el Centro Carismático. Cada miércoles, el ministerio se reúne para ser instruidos en la fe como parte del crecimiento espiritual, orar juntos como una familia y compartir ideas que luego se desarrollan en eventos de grandes proporciones para la gloria de Dios.
Todos hemos sido creados con un propósito y el servicio que brindamos nos ayuda a acercarnos más a ese propósito que es Dios.
El Ministerio Juvenil vive lo que el Señor enseña a través de su palabra en 1 Timoteo 4,12“No dejes que te critiquen por actuar como un joven. Más bien trata de ser el modelo de los creyentes por tu manera de hablar, tu conducta, tu caridad, tu fe y la pureza de tu vida. Mientras llego, dedícate a la lectura, a la predicación y a la enseñanza. No descuides el don espiritual que posees y que recibiste de mano del profeta cuando el grupo de los presbíteros te impuso las manos. Medita sus palabras y fíjate en ellas. Así progresaras de tal manera que todos podrán dares cuenta. Cuídate de ti y de cómo enseñas; persevera en ello. Si así obras, te salvaras tu y los que te escuchan.”MJ como también se le conoce a este Ministerio de jóvenes comparte los dones y carismas con los que hemos sido bendecidos para engrandecer el nombre de Dios. Juntos nos complementamos y unimos esa diversidad para formar un solo cuerpo batallando en un ejército para el Señor.
Comprendemos que nuestras vidas se la debemos totalmente a Dios y por lo tanto hemos decidido seguirlo en fe aunque el camino en ocasiones parezca no tener una dirección clara. Dios es nuestro modo de vivir.
El Ministerio Juvenil es la rama de donde muchos otros ministerios con diversos y preciosos dones han florecido para proclamar la grandeza del Señor. Esos ministerios también forman parte de nuestra familia.
Nuestra misión incluye unir a los grupos juveniles inter-parroquiales para que trabajen fuertemente haciendo apostolados para rescatar a aquellos que no conocen de Dios. De esa manera los traeremos a que lo conozcan y sientan el llamado de evangelizar.
Nos caracterizamos por nuestra obediencia, respeto, amor, entrega, fe y oración.
El amor con el cual trabajamos en la viña del Señor es también fruto de la intercesión de nuestra Madre Santísima a quien acudimos para todos los proyectos que emprendemos. Su manto arropa este Ministerio junto con los planes y decisiones que se toman a diario.
Sabemos que juntos y en oración haremos la diferencia.

